
Ayer hicimos senderismo, hacía mucho tiempo que no nos calzábamos las zapatillas para hacerlo en familia. Me ha dado pie para escribir los potenciales beneficios que esta actividad puede otorgar a nuestros adolescentes ¿Se te ocurre alguna más?
Aprecian su entorno natural: pasear por lugares que no conocían o hacía tiempo que no disfrutaban, sobre todo en estos días tras las primeras lluvias que tanto esplendor han dado a nuestro maltrecho campo, les hace desarrollar una mayor apreciación por la naturaleza y el medio ambiente de su entorno (en este caso arriba del todo podéis ver las Ermitas de Córdoba), lo que puede llevar a una mayor conciencia y compromiso con su conservación.
Nos comunicamos: las caminatas proporcionan un ambiente tranquilo y libre de distracciones para conversar, lo que puede facilitar la comunicación abierta y que surjan temas que necesitan ese plus de tranquilidad para que afloren ¡Y ya sabes, para ello…los móviles a la mochila!
Promoción de la actividad física: el tener tan cerca nuestra sierra les puede estimular a repetir con los amigos. De hecho nos cruzamos con un grupo de unos 10 adolescentes que también subían la cuesta del Reventón con sus risas y buen ambiente y comentaron “un día podemos hacer lo mismo con nuestros amigos” Ya sabéis que un estilo de vida activo contribuye a la salud física y mental de nuestros hijos. Además, ayuda a prevenir problemas de salud relacionados con el sedentarismo.
Reducción del estrés: el contacto con la naturaleza y la actividad física ayudan a liberar endorfinas, lo que reduce el estrés y mejora el estado de ánimo tanto en padres como en adolescentes, sobre todo en estos días previos al comienzo escolar donde debemos comenzar a regular sus ritmos de vida y ciclos circadianos, que están algo descontrolados.
Fomento de la autonomía y la responsabilidad: el día de antes hay que planificar, preparar las mochilas y cantimploras, un mini botiquín, ponerse los despertadores,… una vez en el camino se ve la importancia de una buena organización.
Promoción de la salud mental: pasar tiempo al aire libre, especialmente en la naturaleza, ha demostrado tener beneficios significativos para la salud mental, incluida la reducción de la ansiedad y la depresión.
Otros beneficios: caminar por la naturaleza puede estimular nuestra creatividad ante la aparición de problemas, mejorar la concentración y enfoque porque mejora la concentración y la atención (lo que puede ser especialmente útil para los adolescentes en su rendimiento académico)…
Hay muchas maneras de hacer senderismo con tu hijo. Recuerda adaptar las rutas según los intereses y necesidades específicas de tu hijo adolescente, eligiendo las adecuadas para su nivel de condición física y habilidades.
