PODOLOGÍA Y ADOLESCENCIA: CUIDAR LOS PIES EN PLENO CRECIMIENTO

diabetes tipo 1 en la adolescencia (11)

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La adolescencia es una etapa de crecimiento acelerado, cambios hormonales y aumento de la actividad física. El cuerpo se transforma a gran velocidad, pero hay una parte que a menudo pasa desapercibida: los pies. Y, sin embargo, también están viviendo su propia revolución.

Durante estos años es frecuente que aparezcan alteraciones cutáneas, problemas en las uñas y lesiones relacionadas con el deporte o el crecimiento. Muchas veces se restan importancia porque “es cosa de la edad”, pero no siempre es así. Como nos dicen nuestros amigos de la Clínica del Pie Pasos, Lola y Lucas Muñoz, con los que hemos grabado el episodio de hoy, en la adolescencia a veces, escuchar lo que dicen los pies nos ayuda a prevenir problemas.

Sudoración excesiva y mal olor

Uno de los motivos de consulta más habituales es el exceso de sudor en los pies, conocido como hiperhidrosis plantar. En la adolescencia, los cambios hormonales favorecen una mayor actividad de las glándulas sudoríparas. Cuando este sudor es constante, puede generar incomodidad, maceración de la piel e incluso mal olor, lo que denominamos bromhidrosis, producido por la proliferación bacteriana en un ambiente húmedo.

Aunque suele mejorar con medidas de higiene adecuadas, uso de antitranspirantes específicos y elección correcta del calzado, es importante abordarlo a tiempo para evitar complicaciones posteriores.

Dishidrosis y eccema en los pies

En algunos adolescentes aparece dishidrosis, un tipo de eccema que se manifiesta con pequeñas vesículas, picor intenso y descamación, especialmente en situaciones de sudoración excesiva o estrés. No es una infección, pero puede resultar muy molesta y recurrente si no se trata adecuadamente y no se controla el factor desencadenante.

Hongos en la piel: el conocido “pie de atleta”

El ambiente húmedo favorece también la aparición de micosis o tiña pedis. Se presenta con picor, descamación, grietas entre los dedos e incluso pequeñas erosiones. Es frecuente en adolescentes que practican deporte y utilizan vestuarios o duchas compartidas. Además, puede reaparecer si no se completa correctamente el tratamiento.

Hongos en las uñas (onicomicosis)

Cuando la infección fúngica afecta a la uña, hablamos de onicomicosis. Las uñas pueden cambiar de color, engrosarse o volverse frágiles. A veces el origen es una infección previa en la piel, un traumatismo repetido o una alteración mecánica que facilita la entrada del hongo. Su tratamiento suele ser prolongado y requiere diagnóstico adecuado para evitar cronificaciones.

Uñas encarnadas y alteraciones del crecimiento

La onicocriptosis o uña encarnada es otra patología frecuente. Puede aparecer por un mal corte, por presión del calzado o por la propia morfología de la uña. Provoca dolor, inflamación e incluso infección.

En adolescentes deportistas también se observan con frecuencia hematomas subungueales, esas “uñas negras” producidas por microtraumatismos repetidos o por calzado demasiado ajustado.

Existen además alteraciones más complejas como la retroniquia, en la que la uña crece de forma anómala hacia la parte posterior tras traumatismos repetidos, generando dolor e inflamación.

Verrugas plantares

Las verrugas plantares, causadas por el virus del papiloma humano, son muy comunes en esta etapa. Aparecen en zonas de apoyo y pueden resultar dolorosas al caminar. Algunas, como las verrugas en mosaico, son más extensas y resistentes, por lo que conviene tratarlas de forma precoz.

Crecimiento y deporte: cuando el dolor no es “normal”

Más allá de las afecciones cutáneas y ungueales, el crecimiento rápido y la práctica deportiva intensa también influyen en la salud del pie adolescente.

Dolor de talón y enfermedad de Sever

Entre los 8 y 15 años es frecuente el dolor en el talón relacionado con la enfermedad de Sever, una inflamación del cartílago de crecimiento del calcáneo. Suele aparecer en jóvenes muy activos y, aunque no es grave, puede limitar considerablemente la actividad deportiva si no se maneja correctamente.

Otras lesiones del crecimiento

También pueden observarse procesos como la enfermedad de Iselin, que afecta a la base del quinto metatarsiano, o fracturas por estrés derivadas de sobrecargas repetidas, especialmente en deportes de impacto.

Esguinces de tobillo

Los esguinces son especialmente frecuentes en deportes como fútbol o baloncesto. Si no se rehabilitan adecuadamente, pueden generar inestabilidad crónica y aumentar el riesgo de nuevas lesiones.

El papel de la biomecánica

Cuando el dolor se repite o las lesiones son recurrentes, el estudio de la pisada permite detectar alteraciones biomecánicas que pueden estar favoreciendo la sobrecarga. Adaptar el calzado o indicar soportes plantares cuando están indicados puede marcar una diferencia importante en la prevención.

Escuchar los pies también es crecer

La adolescencia no debería ser sinónimo de dolor normalizado, infecciones repetidas o limitaciones deportivas. Muchas de estas patologías tienen solución sencilla cuando se detectan a tiempo.

Cuidar los pies en esta etapa no solo mejora el bienestar inmediato, sino que previene problemas en la edad adulta. Porque mientras el cuerpo cambia, los pies también necesitan atención.

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Vídeo sobre traumatología en este canal : https://www.youtube.com/watch?v=ICoIlx7cWXU&list=PLAvE9nKvg7H_uvy8g_C83A7MaQYzAyh4W&index=2

Página web de nuestros invitados: https://clinicadelpiepasos.es/

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