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🎙️ En «Al salir de clase», dentro de Más de Uno Córdoba de Onda Cero, hemos dedicado un espacio a las separaciones familiares y a cómo afrontar esta situación cuando hay adolescentes en casa. Una conversación que pone el foco en ellos: en lo que necesitan y en cómo evitar que terminen atrapados entre los problemas de los adultos.
Cuando hablamos de divorcio, enseguida aparecen las decisiones sobre la vivienda, los horarios o la organización familiar. Pero también conviene detenerse en otras preguntas: ¿cómo se lo contamos?, ¿qué necesitan saber?, ¿les estamos escuchando o esperamos que entiendan nuestra versión?
🗣️ Hablar con claridad, sin contarles todos los detalles
Que un adolescente comprenda lo que es una separación no significa que tenga que conocer los detalles íntimos de la relación. Podemos ser sinceros sin compartir reproches ni buscar culpables delante de él.
Conviene transmitir un mensaje claro: la separación es una decisión de los adultos, no es culpa de los hijos y tampoco les corresponde arreglarla. También necesitan información sobre lo que cambiará en su día a día. Cuando todavía no tengamos una respuesta, es preferible reconocerlo a hacer promesas que quizá no podamos cumplir.
🤝 No tienen que elegir un bando
Escuchar su opinión no es pedirles que decidan quién tiene razón. Tampoco deberíamos convertirlos en intermediarios de nuestras discusiones.
Expresiones como «dile a tu padre…», «pregúntale a tu madre…» o «después de todo lo que ha hecho…» trasladan al adolescente una conversación que corresponde mantener a los adultos.
Poder querer a ambos progenitores no debería hacerle sentir que está traicionando a ninguno. Evitar las descalificaciones y mantenerlos fuera de las peleas forma parte de su cuidado. Esto no supone ignorar situaciones de violencia o maltrato: la seguridad debe estar siempre por delante.
💬 Escuchar también lo que les cuesta decir
No todos reaccionan de la misma manera. Puede haber tristeza, enfado, preocupación o incluso alivio cuando disminuyen las tensiones en casa. No hay una única emoción que deban sentir.
En lugar de dar la conversación por terminada después de comunicar la separación, podemos dejar abierta la posibilidad de seguir hablando. Por ejemplo:
«¿Qué es lo que más te preocupa de todo esto?»
No hace falta tener una respuesta perfecta para cada pregunta. Escuchar, reconocer sus dudas y volver a conversar cuando lo necesiten también es acompañar.
🏠 Cambia la organización, pero el cuidado debe continuar
Mantener, en lo posible, sus amistades, sus actividades y sus rutinas ayuda a conservar referencias conocidas. También importa cumplir los acuerdos y las promesas: recogerlos cuando hemos quedado, interesarnos por cómo les va y seguir presentes en su vida cotidiana.
Separarse no debería significar que los hijos tengan que adivinar qué va a pasar cada semana. Una organización previsible y unas normas coherentes pueden facilitar la adaptación.
💚 Los adultos también podemos necesitar ayuda
Atravesar una separación puede resultar difícil para todos. Buscar apoyo en otras personas o en profesionales cuando lo necesitamos permite cuidar también de quienes siguen dependiendo de nosotros. No tenemos que resolverlo todo solos.
La pregunta que nos gustaría dejar abierta es esta:
Cuando hablamos con nuestros hijos sobre la separación, ¿les estamos ayudando a entender lo que ocurre o les estamos pidiendo que nos den la razón?
🎧 Escucha la intervención completa: «Los adolescentes y las separaciones familiares», en Onda Cero Córdoba.

🎙️ Al salir de clase
📻 @ondacerocordoba
💚 Adolescrecen · Escucha, reflexiona, acompaña

