14 DE MARZO, DÍA DE LAS ALTAS CAPACIDADES INTELECTUALES ¡TALENTO POSITIVO!

14m, dÍa internacional de las altas capacidades

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Con motivo del 14 de marzo, Día Internacional de las Altas Capacidades intelectuales, hemos querido dedicar nuestro vídeo de YouTube a un tema que sigue rodeado de muchos tópicos, mucho desconocimiento y, a menudo, también bastante soledad: las altas capacidades en la adolescencia.

Para ello hemos conversado con Vanessa Mediavilla, presidenta de ALCCOR, Asociación para el Fomento del Talento en Córdoba, y con Amelia Arenas, psicóloga especialista en altas capacidades. Con ambas hemos hecho un recorrido amplio sobre lo que significa realmente tener altas capacidades y, sobre todo, sobre cómo se vive todo esto cuando llega la adolescencia. Y por supuesto para hablar en positivo de este tema, pues en el fondo y bien encauzado, ¡es un regalo!

Porque si ya de por sí la adolescencia es una etapa compleja, llena de cambios, búsqueda de identidad, necesidad de pertenencia y mucha sensibilidad hacia la mirada de los demás, cuando además hay un perfil de altas capacidades entran en juego otras variables que a menudo no se comprenden bien: la intensidad emocional, el perfeccionismo, la frustración, la autoexigencia, la sensación de no encajar, el aburrimiento en el aula o el esfuerzo constante por camuflarse para no parecer diferente.

Mucho más que un niño “muy listo”

Una de las primeras ideas en las que quisimos detenernos en la entrevista fue precisamente en eso: qué son realmente las altas capacidades.

Todavía hoy, cuando alguien oye hablar de altas capacidades, piensa enseguida en el estereotipo de siempre: un niño tipo Einstein, brillante en todo, con notas perfectas, rápido para cualquier tarea y destinado a destacar sin dificultad. Pero la realidad es mucho más compleja, mucho más diversa y también mucho más humana.

Tener altas capacidades no es simplemente “ser muy inteligente” ni se reduce a un número en un test. Tampoco significa ser superior a los demás; no se trata de valer más, sino de tener un recipiente con más capacidad. Y un recipiente más grande no es mejor por sí mismo; lo importante es qué contiene, cómo se cuida, cómo se acompaña y de qué manera se le permite desarrollarse.

Por eso hablamos también de que no todo puede resumirse en la palabra “superdotado”, un término que sigue muy presente en el lenguaje cotidiano, pero que muchas veces se usa de manera simplista o confusa. Dentro del paraguas de las altas capacidades caben perfiles muy distintos, formas diferentes de manifestarse y trayectorias muy diversas. No todos los chicos y chicas con altas capacidades responden al mismo patrón, ni destacan de la misma manera, ni tienen las mismas necesidades.

Sensibilidad, intensidad y una forma distinta de procesar el mundo

Otro de los puntos clave de la entrevista fue la parte emocional. Porque cuando se habla de altas capacidades, a menudo se pone todo el foco en lo cognitivo, en lo académico, en el rendimiento, y se deja en un segundo plano algo que en muchas familias aparece desde muy pronto: la intensidad emocional.

Hablamos de adolescentes y también de niños que sienten mucho, que perciben mucho, que se frustran con facilidad, que tienen un sentido de la justicia muy marcado y que viven determinadas experiencias con una profundidad que muchas veces desconcierta a quienes les rodean. No es raro que haya una gran autoexigencia, perfeccionismo o una sensación interna de malestar cuando las cosas no salen como ellos esperaban.

A eso se suma una forma de pensar que no siempre es lineal, sino más bien un pensamiento arborescente, manera de enlazar ideas, asociaciones y posibilidades con enorme rapidez, saltando de una cosa a otra, conectando temas que aparentemente no tienen relación. Eso puede ser una fortaleza enorme, porque favorece la creatividad, el pensamiento divergente y la profundidad en determinados intereses, pero también puede generar saturación, sensación de ruido mental, desconexión del ritmo del aula o dificultades para adaptarse a entornos demasiado rígidos o repetitivos.

Todas estas situaciones, al no comprenderse si no se conocen, pueden interpretarse mal.

El gran problema de los mitos

También desmontamos algunos de los mitos más dañinos que siguen pesando sobre las altas capacidades.

Durante años se ha instalado la idea de que un chico o una chica con altas capacidades tiene que destacar mucho, sacar siempre buenas notas y demostrar de manera visible que “va por delante”. Pero en la práctica no siempre ocurre así. De hecho, uno de los aspectos que más preocupan tanto a familias como a profesionales es que muchos adolescentes con altas capacidades no responden en absoluto a esa imagen idealizada.

No todos tienen un rendimiento brillante. No todos disfrutan del instituto. No todos encuentran fácilmente su sitio. Y no todos van a salir adelante solos por el simple hecho de tener capacidad.

Ese es otro de los grandes mitos: pensar que, como son “muy listos”, no necesitan ayuda. Y precisamente ahí suele empezar parte del problema. Porque una alta capacidad no atendida, no comprendida o mal interpretada puede traducirse en aburrimiento, desmotivación, bloqueo, rechazo escolar, ansiedad o incluso fracaso académico.

También hablamos de otro error muy habitual: confundir ciertas manifestaciones de las altas capacidades con mala actitud, falta de esfuerzo o simple rebeldía. Hay adolescentes que cuestionan, que se aburren, que desconectan, que parecen distraídos o que muestran conductas que el entorno interpreta desde el conflicto. Y, sin embargo, detrás de eso puede haber un profundo desajuste entre sus necesidades y la respuesta que están recibiendo.

La adolescencia: cuando encajar parece más importante que todo lo demás

Otra idea que atravesó toda la entrevista fue que la adolescencia es un momento especialmente delicado para quienes tienen altas capacidades.

En esta etapa, el grupo cobra una importancia enorme. Encajar, pertenecer, no sentirse raro, no quedar fuera, no ser señalado. Todo eso pasa a primer plano. Y es ahí donde muchos chicos y chicas viven una tensión interna muy fuerte entre ser ellos mismos o adaptarse para ser aceptados.

A veces lo hacen apagándose un poco. Otras, escondiendo intereses, bajando el rendimiento, evitando destacar demasiado o modulando su forma de expresarse. No porque no puedan, sino porque intuyen que mostrarse tal y como son puede alejarlos del grupo.

En la conversación hablamos precisamente de eso: de cuántos adolescentes llegan a esta etapa sin haber sido comprendidos del todo, cargando con la sensación de ser “demasiado intensos”, “demasiado sensibles”, “demasiado raros” o simplemente distintos. Y también de cómo esa sensación puede desembocar en aislamiento, tristeza, desmotivación o una especie de desconexión progresiva de sí mismos.

Las chicas: las grandes invisibles

Uno de los temas más importantes que quisimos poner sobre la mesa fue el de las chicas con altas capacidades, porque siguen siendo, en muchos casos, las grandes invisibles.

Muchas niñas y adolescentes aprenden muy pronto a observar, a adaptarse y a mimetizarse. Entienden enseguida qué es lo que se espera de ellas, qué las hace encajar y qué las expone demasiado. Y, a partir de ahí, empiezan a bajar el perfil. A veces no levantan la mano, no muestran todo lo que saben, no expresan ciertos intereses o directamente se colocan en una posición de discreción permanente para no desentonar.

Desde fuera pueden parecer perfectamente adaptadas. Y, sin embargo, por dentro puede haber mucho desgaste. Porque camuflarse tiene un coste. El coste de no mostrarse del todo, de medir constantemente lo que una dice, lo que una sabe o lo que una siente para no salirse del guion.

Por eso es tan importante hablar de este tema con más profundidad y con menos estereotipos, porque muchas chicas pasan años enteros desapercibidas, sin que nadie mire en esa dirección.

Comprender antes de etiquetar mal

A lo largo de la entrevista apareció también una preocupación muy presente en familias y profesionales: la tendencia a interpretar rápido ciertas conductas sin profundizar en lo que hay detrás.

No todo adolescente inquieto, desmotivado o desconectado tiene altas capacidades, evidentemente. Pero tampoco todo puede leerse de forma automática como un problema de conducta, desinterés o falta de implicación. A veces hace falta parar un poco, observar mejor y preguntar desde otro lugar.

Esa fue, en el fondo, una de las grandes claves de la conversación: mirar mejor. Mirar con más conocimiento, con menos prejuicio y con más disposición a entender. Porque muchas veces lo que más necesitan estos chicos y chicas no es que alguien les exija todavía más, sino que alguien comprenda de verdad cómo están viviendo lo que les pasa.

Un reto para familias, docentes y profesionales

Hablar de altas capacidades en la adolescencia no es hablar solo de rendimiento escolar. Es hablar también de identidad, de bienestar emocional, de pertenencia, de autoestima y de salud mental.

Por eso hemos hablado de la vivencia interna de estos adolescentes, los malentendidos que se repiten, la necesidad de acompañar mejor y de la importancia de desmontar de una vez la imagen superficial de las altas capacidades.

Porque comprender esto mejor no solo ayuda a las familias que lo viven de cerca. También interpela a docentes, médicos, orientadores, psicólogos y, en general, a cualquier adulto que tenga cerca a un adolescente que quizá no está “dando problemas”, pero sí está dando señales.

Gracias a Vanessa Mediavilla, presidenta de ALCCOR, y a Amelia Arenas, psicóloga especialista en altas capacidades, por ayudarnos a poner palabras, contexto y sensibilidad a un tema tan importante.

Y a quienes estáis al otro lado, gracias también por estar ahí. Os animamos a ver la entrevista completa, compartirla y seguirnos para no perderos próximos contenidos, porque seguiremos abordando temas que importan de verdad a familias, docentes y profesionales.

Más información: https://alccor.org/

https://www.instagram.com/altascapacidadescordoba

https://lapsicologiadeamelia.es

Más recursos:

https://www.youtube.com/watch?v=pvUlZJY0DT0

https://www.bbva.com/es/podcast-olga-carmona-tener-altas-capacidades-no-significa-sacar-buenas-notas

https://www.javiertouron.es

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